La Leyenda negra 

de los Borja

 

Arturo Climent Bonafé
Abad de Xátiva

 

Resulta tremendo vivir quinientos años a cuestas con una leyenda negra que te hace aparecer ante el mundo como un anticristo o el diablo en persona. Pues eso es lo que ha pasado con el Papa de Xàtiva. Alrededor de su persona la aureola de una leyenda nefasta le ha acompañado toda su historia. Es verdad, que existen historiadores serios que se esfuerzan con rigor para poner la figura del Papa Borja en su sitio dándole la importancia precisa a cada acto y acontecimiento de Alejandro VI.

 

La Historia la hacen los historiadores. No debemos olvidar esto a la hora de enjuiciar al Papa Alejandro.

 

El Diario de ceremonias o secreto escrito por Johannes Burckarrd describe las ceremonias que preside el Papa y también relata acontecimientos del momento y elementos particulares de la familia del pontífice y de los obispos. No podemos negar que se trata de un estupendo material que en el siglo XVI se recupera y ofrece a los lectores un panorama negativo de la familia Borja. No se si me atrevo a decir que este Dietario secreto marcaría el inicio escrito de la leyenda negra. Durante todo este siglo y el siguiente se va creando una atmósfera borrascosa en donde los autores van adornando y exagerando esta leyenda. Los impresores disfrutarán publicando ya que los lectores se multiplican ante el morbo del contenido. No preocupa la investigación del relato, ni su verdad documentada, interesa el relato y echar las riendas. La gente cae en la trampa. Los autores quieren divertir, entretener aunque sea a costa de la difamación de personas, familias enteras, como ocurre con la familia Borja.

        Aquí no todos los historiadores o escritores son fiables.

 

        En el siglo xx incluso esta leyenda se ha llevado al cine, novelando, engrandeciendo y ensuciando la fama de los Borja.

 

¿Qué hay de verdad en todo este asunto? Lo cierto es que la familia Borja fue una familia influyente y poderosa, dos de sus miembros llegaron a ser Papas de la Iglesia universal. Pero eran españoles. Eso sentó muy mal en Roma y en toda Italia. Cualquier defecto o actitud se magnificaba y se propagaba. Nosotros hoy no podemos entresacar del contexto histórico al Papa Alejandro VI ni a Julio II; ellos fueron hijos de su época y como tales hay que mirarlos y estudiarlos. Porque Julio II no fue mejor que el Papa Borja. Pero toda la problemática de Alejandro la han sacado del contexto y la han presentado como la encarnación del mismísimo Satanás. Contestando a la pregunta, lo cierto del Papa Alejandro es su vida. El no tenía vocación de sacerdote. Se le puso en la clerecía. Su vida como seglar, aunque ya con títulos de cardenal y luego de obispo de Valencia no fue nada edificante. Era hombre de la época. Y eso es lo que luego ha sido trasladado a su vida como obispo ordenado y como Papa. Pero todos sabemos que su vida cambió al recibir las sagradas órdenes y luego como Papa. Pero ya nunca pudo quitarse de encima su propia historia. Hace ahora quinientos años y todavía la lleva sobre sus espaldas.

Existen publicaciones serias y rigurosas que arrancan bloques enteros de esta leyenda y presentan la figura, el trabajo, la preocupación e incluso el ministerio del Papa Alejandro de muy distinta manera. Y por ahí debemos caminar nosotros. Hay que ser medidos, rigurosos, veraces, serios. Estudiar al personaje en su conjunto y en su entorno, en su propia salsa. Entonces comprendemos mejor y no hacemos un falso servicio a la cultura y a la misma sociedad.

Nosotros al conmemorar este V centenario de la muerte del Papa Alejandro uno de los objetivos serios que hemos tenido presente ha sido decir la verdad del Papa Alejandro. Y así lo han presentado los distintos conferenciantes serios y de prestigio que nos han expuesto la obra borgiana. Por ese camino iremos y esa será la línea del recién creado Centro de Estudios Borgiano.

Si no somos veraces, serios y rigurosos la historia nos juzgará.

(Capítulo del libro "Homenaje al Papa Alejandro VI" en el V Centenario de su muerte).

 

 

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