Confirmación
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La Confirmación perfecciona la gracia del bautismo; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.
En el rito de este sacramento conviene considerar el signo de la Unción y lo que la unción designa e imprime: el Sello espiritual. La Unción, en el simbolismo bíblico y antiguo, posee numerosas significaciones: el aceite es signo de abundancia y de alegría; purifica y da agilidad; es signo de curación, pues suaviza las contusiones y las heridas y el ungido irradia belleza, santidad y fuerza. Todas estas significaciones de la Unción con aceite se encuentran en la vida sacramental. La Unción antes del bautismo con el óleo de los catecúmenos significa purificación y fortaleza; la Unción de los enfermos expresa curación y consuelo. La Unción del santo Crisma después del Bautismo, en la Confirmación y en el orden Sacerdotal, es el signo de una consagración. Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo". El confirmando queda marcado por el Sello del Espíritu Santo.
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