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Panorama parroquial
FIESTA DE SAN
JACINTO
CASTAÑEDA
Con toda solemnidad
celebramos la fiesta de nuestro santo Jacinto Castañeda. Los días
anteriores acudieron los niños de la catequesis y los chavales de
Confirmación a ofrecer el homenaje y la oración al Santo. Celebramos el
triduo de preparación y la solemne fiesta con Misa Abacial. Se repartió
una nueva carta de san Jacinto a todos los fieles. En la fiesta
litúrgica del día 7 se dio a besar la insigne reliquia.
Un año más constatamos la falta de interés de muchísimos setabenses
católicos de cara a la participación en los actos dedicados a san
Jacinto. ¡No hay manera que se animen!.
¡Cuánto cuesta! Un santo de la categoría de san Jacinto Castañeda y ¡qué
poco atrae a los setabenses! Y eso que no paramos de insistir y
propagara tiempo y a destiempo el mensaje que ofrece la vida y el
martirio de san Jacinto. ¿Qué ocurriría si no lo hiciéramos? Un año más
debemos llamar la atención. San Jacinto es de toda Xàtiva. A todos
debería empaparnos; a todos debería llevarnos a participar en todo lo
que la Iglesia organiza en su honor. ¡Hasta el año próximo! Algunos
jóvenes de Confirmación han expresado por escrito un resumen de lo que
se les explicó en una catequesis. He aquí sus escritos.
Nació en Xàtiva el 13 de enero de 1743, y ese mismo día fue
bautizado en la Pila de la Colegiata.
Sus padres le presentaron a la Mare de Déu de la Seu. En
casa le ensañaron a rezar. Su familia era humilde pero muy
cristiana. Tuvo cuatro hermanos. Dos se casaron y dos fueron
sacerdotes. Cuando san Jacinto tenía ocho años, murió su
padre y su madre se ocupó de toda la familia. Cuando creció,
decidió que quería ser sacerdote y comenzó a estudiar en
Xàtiva y más tarde en Orihuela. Un día estaba allí y un
Padre misionero fue y pidió voluntarios. Él se presentó y le
aceptaron como sacerdote misionero.
Quería entregarse a Cristo y a la Iglesia. Después de
navegar varios meses, llegó a Filipinas y allí terminó sus
estudios. El día 2 de junio de 1765 recibió la ordenación en
Cebú. Desde que se marchó de Xàtiva, escribía cartas a su
madre, a sus hermanos y a sus amigos. Después de unos años,
le destinaron a China, el gran continente. Allí lo pasó muy
mal y le surgieron muchas dificultades porque el
cristianismo estaba perseguido. Le apresaron y le dijeron
que si volvía, le matarían. Él volvió a Filipinas. Después
lo destinaron a Tunkín. Llegó el 22 de febrero de 1770 y se
puso a trabajar.
Muchas celebraciones las realizaban por la noche, porque
estaban perseguidos. Formó un grupo de catequistas. Algunos
le acompañaban en sus itinerarios y visitas. Una noche le
llamaron para dar a una persona la Unción de Enfermos. Un
catequista lo acompañaba. Al salir de su choza, le apresaron
y él le dijo al catequista que se fuera rápidamente. Le
llevaron ante el gobernador. Fue condenado a estar en una
jaula hasta el día de su muerte. El 5 de agosto, día de la
Mare de Déu de la Seu, le metieron en la jaula. Era pequeña,
y el no cabía de pie, tenía que estar agachado. Esa jaula
estaba colocada en la plaza para que todos le vieran. Sus
catequistas iban a verle y rezaban con él. Les pidió que le
llevaran una Biblia, el libro del rezo, el Kempis y las
Confesiones de san Agustín, papel y lápiz.
Le permitían escribir y mandar cartas. Dentro de la jaula
rezaba y predicaba el Evangelio. Sólo salía de la jaula para
comer. San Jacinto sabía cuál era el final, y estaba cerca.
Llegó el día 7 de noviembre de 1773; después de tres meses
dentro de la jaula, le esperaba el martirio. Le sacaron de
la jaula y le dieron una cruz. Le dijeron que escupiera y
pisoteara la cruz. Se negó rotundamente. Le obligaron a
arrodillarse y le cortaron la cabeza. Tenía treinta años.
Sus catequistas recogieron su cuerpo y lo llevaron a una
capilla. Unos días después, le enterraron. La noticia tardó
dos años en llegar a Xàtiva.
El Papa Pío VI dedicó parte de un discurso para hablar de
san Jacinto Castañeda, y de esa forma, su martirio comenzó a
conocerse. El 20 de mayo de 1906, Pío X le beatificó y el 19
de junio de 1988 Juan Pablo II le canonizó.
Rosa-Belén Gª Chamón Brígido
Nació en Xàtiva el 13 de enero de 1743, y fue bautizado ese
mismo día. Pertenecía a una familia muy cristiana y humilde.
Tenía 4 hermanos. Dos de ellos se casaron y los otros dos
fueron sacerdotes.
Quedó huérfano de padre cuando tenía ocho años.
Decidió ser sacerdote, y estudió en Xàtiva y Orihuela. Le
aceptaron como sacerdote, y marchó a Filipinas, y allí
finalizó sus estudios. Fue ordenado sacerdote el 2 de junio
de 1765.
Enviaba cartas a su madre y sus hermanos. Más tarde, fue
destinado a China. Allí le surgieron muchas dificultades
porque el cristianismo estaba perseguido. Lo apresaron y lo
amenazaron. Volvió a Filipinas. Después, fue destinado a
Tunkín. Allí también estaban perseguidos. Cuando fue a dar
la Unción de Enfermos, con un catequista, Cuando salía le
apresaron y le llevaron ante el gobernador. Lo condenaron a
estar en una jaula hasta el día de su muerte. El día de la
Mare de Déu de la Seu, el 5 de agosto, fue metido en una
jaula. Tenía que estar agachado. Sus catequistas iban a
verle y le llevaron una Biblia, libro de rezo, el Kempis y
las Confesiones de san Agustín, papel y lápiz. Así podía
enviar cartas a su madre y a sus hermanos. En la jaula,
aunque estaba muy mal, aprovechaba para rezar. Sólo le
dejaban salir para comer poca cosa. El 7 de noviembre 1773,
después de haber pasado tres meses en la jaula, le esperaba
el martirio. Lo sacaron y le dieron una cruz. Le dijeron que
escupiera la cruz. Él se negó y la besó. Entonces, le
cortaron la cabeza.
Murió cuando tenía treinta años. La noticia de su muerte
tardó años en llegar a Xàtiva. El Papa Pío VI dedicó parte
de un discurso para hablar de san Jacinto y de su martirio.
Así, su martirio se conoció.
El 20 de mayo de 1906 Pío X le beatificó y el 19 de junio de
1988 Juan Pablo II le canonizó.
Georgina Gª Chamón Segarra
San Jacinto Castañeda nació el 13 de enero de 1743, en
Xàtiva. Vivía con sus padres y hermanos en una calle que
actualmente se llama con su nombre. Lo bautizaron el mismo
día que nació en la iglesia de la Seo. Tuvo dos hermanos que
se hicieron sacerdotes y un hermano y hermana se casaron.
Cuando era pequeño murió su padre.
San Jacinto quería ser sacerdote, primero empezó sus
estudios en Xàtiva y luego se fue a Orihuela. Estando allí
fue un hombre misionero y pidió voluntarios para marcharse a
Filipinas. Él y unos cuantos se presentaron voluntarios.
Allí terminó sus estudios.
Luego lo destinaron a China. Donde el cristianismo era
perseguido así que le capturaron, lo desterraron y si volvía
lo matarían. Luego volvió a Filipinas y estuvo un tiempo,
hasta que se fue a Tunkín.
Un día cuando salió de la casa de un enfermo, le apresaron y
lo metieron dentro de una jaula muy pequeña hasta que
llegara el momento de matarlo. Dentro de aquella jaula le
dejaban escribir y mandar cartas. Hasta que llegó el día de
su muerte, el 7 de noviembre de 1773, que fue tres meses
después de arrestarlo.
Entonces san Jacinto tenía 30 años. Le dijeron que escupiera
y pisoteara la Cruz. Y el cogió la Cruz y la besó, entonces
le cortaron la cabeza.
Aquella noticia tardó dos años en llegar a Xàtiva.
Cuando la recibió su hermano Vicente y se lo comunicó a su
madre.
Sara Mateu Ripoll
Grupo
jóvenes de Confirmación
INSTITUTO DE CIENCIAS RELIGIOSAS
El Instituto de Ciencias Religiosas va viento en popa. Un
gran grupo de alumnos asiste a las clases todos los lunes a
las 8 de la tarde. Ya se han dada las lecciones sobre las
Grandes Religiones: Budismo, Hinduismo, Judaísmo e Islamismo
y hemos comenzado las clases de Sagrada escritura, 25 en
total, que nos llevarán hasta el final de curso. El programa
es ambicioso y está llamado a hacer un inmenso bien. Que
cerca de 70 personas asistan a clase de teología todas las
semanas, ya es un regalo del cielo.
Fue inaugurada la sede por el Exmo. Y Rvmo. Sr. Obispo
auxiliar don Esteban Escudero, director del Instituto y por
doña Mercedes Vila, vicedirectora.
Nos sentimos contentos y satisfecho por tener la sede en
Xàtiva, por los alumnos que asisten y por el interés que
despierta cada día.
AREÓPAGO DE LA FAMILIA
Con motivo del V Encuentro Mundial de las familias que se
celebrará en Valencia en la primera semana de julio, hemos
iniciado estos Areópagos de la Familia como preparación.
Fue inaugurado por don Antonio Corbí, Comisario de este V
Encuentro. En el curso de la sesión presentó el Encuentro
Mundial y proyectó el vides promocional que se está
proyectando en todo el mundo y a través del cual se muestra
Valencia con todas sus costumbres, su cultura, religiosidad,
monumentos y personas. ¡Interesantísimo! Y luego nos habló
de la preparación que ya se está llevando a cabo en la
diócesis. Lanzó una ferviente invitación a participar en
este V Encuentro de las Familias.
El segundo Areópago se celebró el 15 de diciembre. El
conferenciante fue el Dr. Gustavo Elorza, médico siquiatra y
el tema, por desgracia, muy actual: “Conflictos familiares”.
En el momento de confeccionar nuestra Revista no se ha
realizado el Areópago. Problema de fechas impiden hacer una
referencia aquí.
CATEQUESIS DE INFANCIA Y JUNIORS.
El curso está en marcha. Los más pequeños asisten a la
catequesis los jueves y los Juniors los sábados.
Los niños de la catequesis, ya están iniciados, todos los
jueves en un momento de la catequesis hacen su oración en la
Capilla y ante el Sagrario.
Los Juniors tienen celebración de la Eucaristía a las 6 de
la tarde y con ella se pone final al encuentro semanal. Neus
es la nueva Jefa de centro Tenemos seis grupos de niños y
adolescentes. Al frente de los cuales hay once educadores.
Alumnos
Instituto de Ciencias Religiosas
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