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Anna
Katharina Emmerick (1774-1824), alemana, monja profesa de la Orden de
las Canónigas Regulares de San Agustín.
«Llevó los estigmas de la Pasión del Señor y recibió carismas
extraordinarios que empleó para consuelo de numerosos visitantes. Desde
el lecho desarrolló un gran y fructífero apostolado», recordó el
cardenal Saraiva Martins, al leer el pasado julio de 2004 el decreto de
reconocimiento del milagro ante Juan Pablo II.
Exclaustrada por la invasión napoleónica, inválida y estigmatizada,
la religiosa agustina trató de describir en su dialecto bajo-alemán
las visiones cotidianas de lo sobrenatural que ella misma consideraba
inefables. El escritor alemán, Clemens Brentano, la conoció, se
convirtió y permaneció al pié de la cama de la enferma copiando los
relatos de la vidente desde 1818 a 1824.
Fruto de ello es el libro «La amarga Pasión de Nuestro Señor
Jesucristo». Además de los Evangelios, en las páginas de ese volumen
de la religiosa se inspiró el director de cine Mel Gibson para rodar su
película «La Pasión de Cristo».
Juan
Pablo II proclamó el 3 de octubre de 2004, beata a la mística
alemana Anna Katharina Emmerick. |