Duc in altum - Rema mar adentro
El museu de la Seu - El Padre Eterno
El Padre Eterno Escuela de Juan de Juanes
Vicente Juan Masip Navarro, parece ser que nació en Valencia; su padre, pintor de vocación le enseñó el oficio. El primer documento cierto referente a él es de 1531. Obras muy significativas suyas son El Salvador, La Pasión de San Esteban, La Inmaculada y sobre todo la Santa Cena. Muere en Bocairent y allí es enterrado provisionalmente. En 1581 sus restos son llevados a la parroquia de la Santa Cruz de Valencia y en 1850 al Panteón de los Marqueses de Zenete; en la guerra civil española fueron profanados y quemados. Juan de Juanes crea Escuela y son muchas las obras de esa época. |
Porta Paz. S.XVIII • Pedro Valero
El Porta paz se utilizaba en las misas solemnes, antes de la comunión, el celebrante besaba el Porta Paz y un monaguillo lo pasaba a los fieles, estos lo tocaban con la mano y se deban la paz unos a otros tocándose la palma de la mano que había rozado el Porta paz. En la liturgia de hoy no se utiliza. |
Cáliz del cardenal Cebrián. S. XVIII • Bernardo Quinzá
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Relicarios. S.XX • Hermanos Piró
José María Blasco, nacido en Xàtiva el 2 de enero de 1912 y martirizado el 15 de agosto de 1936, tenía 24 años de edad. Eduardo Ripoll, nació en Xàtiva el 9 de enero de 1912 y fue martirizado el 15 de agosto de 1936 a los 24 años de edad. José Amorós, nació en Pobla Llarga el 14 de enero de 1913, creció en Xàtiva y junto con sus compañeros fue martirizado en Barbastro en la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen del mismo año cuando tenía 23 años. Fueron capaces, en plena juventud, de dar supremo testimonio de Jesucristo derramando su sangre por el Evangelio. En la misma vitrina se puede contemplar otro relicario dedicado a San Jacinto Castañeda. A partir de 1998 los fieles pudieron venerar la reliquia de este santo, hijo de Xàtiva y mártir en Tonkín. El relicario es de plata dorada. Los dos relicarios han sido realizados por los orfebres valencianos Hermanos Piró. |
Retablo de los Martí. S.XV
Siguiendo el orden de la izquierda, la Anunciación —el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen, desposada con un hombre, llamado José, la virgen se llamaba María. Es el comienzo. María dijo sí a Dios y se inicia la historia de Dios que por amor se hace hombre. María está en actitud de escucha, arrodillada y silenciosa, Virgen oyente de la palabra. Le sigue el abrazo de la Puerta Dorada; es el evangelio apócrifo de Santiago quien nos cuenta este episodio protagonizado por San Joaquín y Santa Ana, cuando se les anuncia el nacimiento de María. Un ángel sobresale de las dos figuras venerables. Por la derecha, de abajo arriba, la Visitación; María fue aprisa a las montañas de Judea a visitar a su prima Isabel. Las dos mujeres embarazadas se abrazan y se comunican el gozo del Señor que culminará con el Magnificat. Sobre esta tabla, el Nacimiento de Jesús en Belén. San José y la Virgen adoran y veneran al Hijo de Dios en esa primera Noche Buena de la historia cristiana; ángeles, pastores y Magos acudirán a la Cueva y adoraran al recién nacido y le ofrecerán sus dones. Varias figuras de santos rodean el retablo y encontramos en la polsera: a María Magdalena, un santo obispo, San Onofre, San Juan Bautista, el Padre Eterno, San Miguel, San Antonio Abad, San Gil Abad y Santa Úrsula. Seis tablitas forman la predela, de estas, dos están cortadas. De izquierda a derecha: el sueño de un patricio romano, la resurrección de Cristo, la Dormición de la Virgen y la Fundación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. En su lateral izquierdo queda uno de los escudos de los Martí, donantes de este retablo y titulares de su capilla. Dos de cuyos miembros ocuparon la sede episcopal de Segorbe. |





