7º - CALIXTO III, LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL PAPA

Al Papa Calixto III se le acusa de haber introducido a muchos miembros de su familia en la corte papal. Es innegable que se trajo a los que pudo de su familia; y era lógico, pues al ser un Papa extranjero debía rodearse de personas de su confianza y en Roma no tenía.

A sus sobrinos Rodrigo de Borja y Lluís Joan del Milà los nombró cardenales siendo ellos muy jóvenes y a Pere Lluís de Borja le nombró gobernador de diversas ciudades y capitán general de las tropas de la Iglesia. Otros muchos familiares y paisanos recibieron cargos; de esa manera el Papa pudo controlar perfectamente el gobierno de los Estados Pontificios.

Creo que se acusa demasiado a este Papa de nepotismo cuando los Papas anteriores no lo eran menos y no se les ataca como se hace con el Papa Borja.

Nadie debería ignorar que gracias a este complejo familiar que el Papa organizó junto a él, pudo orientar perfectamente el funcionamiento gubernativo de los Estados Pontificios. Eso nadie lo puede negar.

Debemos tener muy claro que el carácter monárquico no hereditario del papado y el poder de las familias nobles que poseían en feudo tierras de la Iglesia, obligaba a los Papas a confiar los puestos importantes de gobierno a parientes o amigos de su total confianza, en los que apoyarse por encima de intereses partidistas.

Y esto era mucho más necesario si se trataba de un Papa extranjero como lo era Calixto III.

Y hay que decir con voz alta que el Papa Borja nunca intentó inserir a sus familiares en el sistema feudal de los Estados Pontificios, concediéndoles en feudo tierras de la Santa Sede, sino que, únicamente les confió cargos no vitalicios.

También algunos acusan al Papa Calixto de ser un Papa inculto, ignorante, enemigo del saber y de las artes. Todos sabemos que no fue un humanista, pero tampoco fue un rudo iletrado. Muchísimos testimonios de la época lo definen como un docto jurista. Las acusaciones vienen de aquellos que gozaban de mecenazgo en el pontificado de Nicolás V y ahora con Calixto III no gozaban de esta prebenda. Calixto quería ahorrar dinero para la cruzada contra los turcos. Eso le acarreó críticas y disgustos. Todavía hoy, 500 años después, sale a relucir dentro de la infame “leyenda negra de los Papas Borja”.El Papa Calixto se ocupó de la conservación y restauración de algunos monumentos y basílicas de Roma y dio cabida en la curia a diversos humanistas a quienes favoreció mucho y protegió.


Primer Sepulcro de Calixto III. Grutas Vaticanas.


Claro que no fue lo que sería su sobrino Alejandro VI, pero cada Papa, también entonces, tenía sus preferencias, sus carismas y sus gustos.

Trabajando día y noche en la animación de la cruzada contra los turcos, se negó a abandonar Roma durante el verano de 1458, cuando una gran peste nefasta invadía la Ciudad Eterna. Y el 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración del Señor, murió religiosamente, asistido por el Cardenal Antoni Cardá, que estuvo a la cabecera de su lecho impartiéndole los auxilios divinos y las gracias espirituales.

Después de unos sencillos funerales el Papa fue enterrado en la capilla de santa María de las Fiebres, en el Vaticano.

Actualmente reposa junto con su sobrino el Papa Alejandro VI en la iglesia Española de santa María de Monserrat. El sarcófago vacío donde reposaba se conserva a la salida de las Grutas Vaticanas.

El Papa Calixto III fue un buen Papa. Su figura se ve exenta de las crueles críticas que desde hace 500 años son objeto la familia Borja en Italia. No es justo.

Casi todos sus contemporáneos alabaron la rectitud de sus costumbres y el sencillo estilo de vida que llevaba siempre, alejado del lujo. Su educación rígidamente legalista le llevó a aplicar siempre el Derecho canónico en todo su rigor. Fue un Papa religioso, devotísimo de la Virgen María, como ya hemos descrito anteriormente.

Nunca se le achacó ningún escándalo ni se le acusó de llevar una vida licenciosa.

Cuando se inventan la llamada “leyenda negra”, de la que hablaremos en otra ocasión, incluyen también al Papa Calixto dentro de ella como miembro de la familia Borja. Y repito, es injusto e inmoral.

Calixto III no olvidó nunca su valencianismo.

Era valenciano y lo mostraba continuamente, para él era un orgullo. Se decía que en el Vaticano se hablaba más en valenciano que en italiano.

El Papa utilizaba la lengua valenciana en su entorno más íntimo. Existen documentos en el Archivo Vaticano de la época del Papa Calixto en donde se pueden leer líneas intercaladas en valenciano entre el texto latino, hechas por el mismo Papa.

Hizo innumerables regalos a la Catedral de Valencia y a la Iglesia Colegial de Xàtiva, lugar de su bautismo, algunos de esos regalos todavía se conservan.

Quiero homenajear también al Papa Borja por su interés en estudiar a fondo el proceso de canonización de san Vicente Ferrer, quien profetizó que el niño Alfonso de Borja sería Papa y que le canonizaría.

El mismo Papa recordaba esa profecía y la repetía muchas veces durante su pontificado. Varios autores hacen mención de esos hechos.


Sepulcro en Roma. Iglesia Española de Monserrat.


¿Quién era san Vicente Ferrer? Resumamos brevemente su biografía.

San Vicente Ferrer nace en Valencia el 23 de enero de 1350. Fueron sus padres Guillermo Ferrer, notario público, y Constancia Miguel, personas virtuosas y distinguidas. Tuvieron tres hijas y tres hijos.

En 1370, a sus veinte años, Vicente se incorpora a la Orden de Santo Domingo en Valencia.

Es un joven de inteligencia prodigiosa, viva imaginación e ingenio penetrante.

A los veintiocho años recibe, con calificación “Summa cum Laude”, el doctorado en Teología y se dedica a la enseñanza de la ciencia sagrada durante ocho años en las universidades de Valencia, Barcelona y Lérida. Le inquieta la situación de su cultura, bloqueada por tendencias irreconciliables.

Medita el Evangelio de Jesucristo. Y así como se esforzaron por vivirlo santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís, él se siente llamado por Cristo a evangelizar Europa.

A los 47 años de edad, abandona las cátedras de enseñanza y a partir de ese momento recorre comarcas de España, Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Italia e Inglaterra, predicando en plazas, caminos y campos. Su tema es la conversión personal y colectiva; invita a salir de costumbres de muerte para lanzarse a los riesgos de una vida nueva; llama a reflexionar sobre el futuro, comenzando su construcción en el presente. La imagen más utilizada en su predicación es la del juicio final que anuncia inminente y del cual él se presenta como el ángel del Apocalipsis.

Respalda este anuncio con una vida austera y penitente, hace de la pobreza su actitud más característica. La participación en la Eucaristía y la búsqueda en la oración son el centro de su vida que armoniza con un carácter franco y jovial.

Confirma su predicación con una acción directa con los pobres y necesitados. Su palabra es fuego que conmueve el corazón de las multitudes, que, haciendo pública penitencia, abandonan sus situaciones de pecado. Además será árbitro de una Europa dividida política y religiosamente.

Vicente reconoce primero al Papa de Avignon, de quien es confesor y ante quien rechaza el nombramiento de obispo. Posteriormente, viendo el escaso interés de dicho Papa para solucionar el Cisma de Occidente, le abandona y recorre regiones aconsejando a príncipes y logrando retiren su obediencia a los Papas de Avignon, por el bien de la Iglesia. En este propósito coincide al final con Santa Catalina de Siena.

Entrega su espíritu a Jesucristo en la ciudad de Vannes (Francia) el 5 de abril de 1419 a la edad de 69 años.

Fue canonizado por Calixto III el 29 de Junio de 1455. Su cuerpo se conserva en Vannes.

La vida apostólica de san Vicente es fruto de su amor a Cristo y a la Iglesia.

Tiene conciencia de ser “legado de parte de Cristo”. Fue el más ejemplar y eficaz predicador de su tiempo. Firmaba su predicación con milagros, dejando en todas partes una profunda impresión, renovando espiritualmente regiones enteras y llevando por doquier la paz y la unidad.


San Vicente Ferrer