La vida que cuenta el pueblo (1)

Siervos de Dios Manuel Casesnoves y Adela Soldevila

Arturo Climent Bonafé,

Abad de Xàtiva y vicepostulador de la causa de canonización

 

Fue para mi motivo de enorme alegría el inicio del Proceso de Canonización de don Manuel Casesnoves y doña Adela Soldevila, el 25 de marzo de 2009, solemnidad de la Anunciación del Señor. Ponerse en marcha ha costado mucho; un proceso de canonización no es cualquier cosa y la Iglesia no quiere fallar y va con pies de plomo, las cosas con respecto a este tema hay que hacerlas muy bien. Total, por fin, iniciamos el Proceso en la iglesia de sant Francesc. Fue un día feliz y esperanzador.

 

Una vez presentado el Tribunal que llevará a cabo este trabajo, toda la maqui- naria se ha puesto en marcha. Ahora van declarando los testigos que ese día presenté al Tribunal; me dicen desde la Delegación del Arzobispado que todo va conforme a lo establecido. A mí, como vicepostulador no se me permite estar delante de las sesiones, para que mi presencia no condicione a los testigos; ellos deben declarar con plena libertad y sin coacción alguna. Lo importante es que el Proceso de canonización va haciendo camino.

 

Por otra parte son muchas las personas que se aclaman a la intercesión de los Siervos de Dios y, digo yo, como es natural, los Siervos de Dios responden: Gracias, favores, dones, “milagros” son concedidos; de ello tomamos nota. Los voy a presentar al Tribunal para que los estudie. Desde aquí les invito a rezar empleando la oración que les dimos, a pedir al Señor, que el Proceso camine; y también les invito a pedir la intercesión de los Siervos de Dios en las muchas necesidades espirituales, materiales y fisiológicas que se nos presenten o se presenten a otras personas.

Sin interferir para nada, Dios me libre de ello, en el Proceso, quiero comenzar una segunda etapa sobre los Siervos de Dios, a través de la Hoja Parroquial que a tantos fieles llega y ofrecer una especie de “biografía” sencilla y viva sobre Manuel y Adela, teniendo en cuenta, claro está, todo lo escrito y publicado y utilizando los testimonios que a mí me han llegado de los fieles; de ahí el título que le doy: “La vida que cuenta el pueblo”.