¡una famillia criStiana!

“Por las noches, contínua contando Adela, la hija mayor del matrimonio Casesnoves Soldevila, con los caseros y todos nosotros reunidos en la replaza, rezábamos el Santo Rosario.

 

Siempre en la comida y en la cena se bendecía la mesa y se daba gracias al final. Cuando murió nuestro padre, nuestra madre añadía a la acción de gracias un Padrenuestro por nuestro padre, y eso todos los días.

 

Cuando estábamos en Xàtiva nuestro padre, diariamente, nos despertaba para asistir a la santa Misa. Por las tardes íbamos a las reuniones de Acción Católica y a hacer la Visita al Santísimo en la capilla que había en la casa de la Acción católica. Y cuando se acercaba la Navidad montábamos un gran Belén. La Noche Buena, antes de salir para la “Misa del Gallo” nuestro padre siempre nos preguntaba si ya habíamos preparado el aguinaldo.

La cena de Noche Vieja, recuerdo, era muy austera, a veces huevo frito y sardinas y luego los mayores íbamos a la Vigilia de Fin de Año que se celebraba en la iglesia de san Agustín.

Durante el tiempo de Navidad íbamos con nuestro padre a visitar el Belén que montaban las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en el Asilo de san Antonio de aquí de Xàtiva. Esta visita iba acompañada de un sobre con el aguinaldo que nuestro padre les entregaba”.

Hasta aquí el relato de Adela Casesnoves, para mí valiosísimo y que a ella y a sus hermanos recurriré más adelante para recoger otros tantos testimonios.

Como muy bien podemos constatar la familia Casesnoves Soldevila, es verdaderamente una familia cristiana donde el nombre de Dios ocupa un lugar preferencial; los cónyuges tienen muy claro que Cristo ha santificado su unión matrimonial y para él han de vivir y para él deben educar a los hijos que la Providencia divina les ha concedido. Saben que la mejor inversión la tienen en casa y por ella trabajan y se entregan.

Por lo que hemos podido ver, se trata de una familia numerosísima; no sé muy bien cómo se las podían arreglar con tanta gente en casa entre pequeños y mayores. Y, como se nos cuenta, en un ambiente familiar lleno de armonía, educación, entrega, oración. O sea que parece hasta de un cuento de hadas y, sin embargo, es verdad, todos atestiguan la realidad de una familia cristiana que vive a gusto el Evangelio y el compromiso eclesial.

Podrán hacerse cargo los lectores que por esos motivos hemos iniciado el Proceso de Canonización de Manuel y Adela, pues casos como éste no se encuentran hoy en la sociedad. Ellos son de verdad un caso especial, una “Santa Familia”, digna de imitar y punto de referencia para todas las familias cristianas. Y lo será en el momento en el que vayamos dándola a conocer, tal y como estamos haciendo. Y un día lo haga también y mejor la Iglesia al proclamar sus virtudes en la Canonización.